El proceso de cosecha gruesa en el centro-norte de la provincia de Santa Fe retomó dinamismo durante la última semana de abril, luego de un período marcado por la inestabilidad climática y elevados niveles de humedad en los suelos. Según el relevamiento al 28 de abril de 2026 de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, las condiciones comenzaron a estabilizarse a partir del viernes 24, con jornadas soleadas, descenso de temperaturas y vientos del sur.
El maíz temprano consolidó un progreso del 90% de la superficie cosechada, con un incremento semanal de 15 puntos. Los rendimientos mostraron marcada variabilidad regional: en el norte oscilaron entre 35 y 75 qq/ha, con picos de 90 qq/ha; en el centro, entre 70 y 100 qq/ha, con máximos puntuales de 145 qq/ha; mientras que en el sur se ubicaron entre 70 y 110 qq/ha, alcanzando 130 qq/ha en los mejores lotes.
La soja temprana avanzó entre el 38 y el 40% de cosecha, con rindes promedios de 24 a 45 qq/ha. Con el avance de la recolección comenzaron a observarse valores superiores, con registros de hasta 56 qq/ha en lotes destacados. En términos sanitarios, el 95% de los cultivares se mantuvo en estado bueno a muy bueno.
La dinámica fue heterogénea: mientras los lotes en posiciones topográficas altas lograron recuperar transitabilidad, los sectores bajos continuaron afectados por anegamientos que limitaron el ingreso de maquinaria. Los tres departamentos del norte santafesino (9 de Julio, Vera y General Obligado) persistieron con condiciones de mayor inestabilidad.
Otros cultivos evidenciaron mayores dificultades. El algodón mantuvo su cosecha en el 15%, afectada por lluvias que impactaron en cantidad y calidad de fibra. El arroz progresó muy lentamente: en San Javier los rindes promediaron los 6.000 kg/ha y en Garay alcanzaron los 6.900 kg/ha. El sorgo granífero reanudó la cosecha en el centro del área con rendimientos de 40 a 55 qq/ha.
La soja tardía, implantada en unas 595.000 hectáreas, presentó un desarrollo favorable en general, con alertas en zonas bajas afectadas por anegamientos. El maíz tardío, con 89.000 hectáreas sembradas —un 25,8% más que la campaña anterior—, mostró un estado mayoritariamente bueno a muy bueno. Este escenario define el presente de la cosecha gruesa 2026 y anticipa desafíos para la planificación de la próxima campaña fina.
