Santa Fe declaró la emergencia agropecuaria en tres departamentos del norte provincial afectados por inundaciones: 9 de Julio, Vera y General Obligado. El período de vigencia abarca desde el 1° de abril hasta el 30 de septiembre de 2026. Las zonas afectadas concentran una actividad ganadera relevante para la provincia.
Las lluvias dejaron un escenario complejo en la región: dificultad para mover hacienda, caminos rurales comprometidos y riesgo sanitario en plena campaña. En solo cuatro meses cayó la lluvia de todo un año y algunas zonas ya superaron los 1.100 mm, según reportes locales.
El gobierno lanzó un paquete financiero de $17.960 millones en cuatro líneas de crédito con tasas finales del 20% anual —subsidiadas por la Provincia—, plazos de hasta 36 meses y períodos de gracia. El financiamiento se canaliza a través del Nuevo Banco de Santa Fe y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
La distribución de fondos contempla $4.000 millones para capital de trabajo (hasta $100 millones por beneficiario), $5.000 millones para inversiones productivas (hasta $400 millones por solicitante) y $690 millones para cooperativas eléctricas destinados a infraestructura energética.
En paralelo, el Senasa dispuso medidas excepcionales para facilitar la vacunación antiaftosa y garantizar el manejo de hacienda en zonas inundadas. La decisión alcanzó también a Santiago del Estero y Tucumán.
La provincia avanza además con más de 260 obras hídricas en canales, desagües y terraplenes, orientadas a reducir el impacto de futuros eventos climáticos extremos. Desde el Gobierno provincial remarcaron que el objetivo es sostener la actividad productiva, evitar pérdidas mayores y mantener el funcionamiento económico de la región.
